domingo, 6 de mayo de 2012

Capitulo #22 "Racional"


—¡Ya estoy bien! —grité hacia Anna y Henry que estaban sofocándome.

—Estas pálida, necesitas comer —dijo Henry sin hacerme caso. Henry se preocupaba demasiado por Anna y por mí. Al ser Anna y yo hijas únicas en nuestras familias, Henry sentía ese deber de cuidarnos justo como si fuéramos las hermanas que él no tenía. Nunca pudo ejercer ese deber hacia su hermano mayor, y ahora nos atolondraba a nosotras.

—Henry, está bien, ya déjala en paz —dijo Anna poniéndose de pie.

Todo parecía tan confuso, las voces de Anna y Henry discutiendo se oían a lo lejos. Trataba de buscar una explicación lógica a lo que me había ocurrido momentos antes, pero lo único que pudo trabajar mi mente fue que simplemente debía ser la falta de alimentos. Eso parecía un problema común.

Me puse de pie y caminé hacia la salida de la escuela. No me llamaba la atención quedarme ahí después de un desmayo.

—¿A dónde vas? —preguntó Anna.

—A descansar…

Para mi fortuna, no me siguieron ni hicieron más preguntas. La gente necesita saber que se puede apoyar en sus familiares o amigos, pero en este momento necesitaba sentirme sola. ¿Será que me gusta dañarme emocionalmente?

Mientras caminaba recordé los instantes antes de que me cayera al suelo. David estaba ahí, y no me ayudó. Ni siquiera hizo ademan de sostenerme para no caer… No, él solo desapareció. ¡Me estoy volviendo loca!

Llegué a unas calles que casi nunca eran concurridas. Aquí era uno de los lugares lujosos de la ciudad, justo como el mío. Jamás me sentí cómoda en este ambiente, porque todo era tan falso…

—Tan reales… —murmuré para mi misma.

—¿De qué hablas, Jenyfer?

De inmediato reconocí esa voz que procedía de atrás.

—No lo sé… —respondí—. De verdad que no lo sé. Yo te juro que por más que intento pensar que no hay nada malo conmigo, algo, como lo que pasó en la escuela, me hace cambiar de opinión.

—Y dime, ¿qué pasó? —preguntó serio. El verlo como si no pasara nada me enfadó. ¡Él me había dejado tirada en aquél pasillo! Ni siquiera se preocupó.

—¡¿Qué pasó?! Nada —dije intentando contener las lágrimas—. Déjame sola.

—Jenyfer, no te dejaré aquí sola.

—Me dejaste desmayada ya en un pasillo, ¿qué te puede importar esto?

Primero vi sorpresa en sus ojos, luego nada. Hasta ahora me di cuenta de aquel muro que levantaba cuando creía acercarme demasiado, o al menos cuando yo suponía un peligro para cualquiera que fuera su secreto, si es que lo tenía.

Su solo silencio me otorgó el poder de preguntarme, sin ser racional, que algo pasó. Algo extraño estaba pasando conmigo, y no solo eran esos sueños donde la muerte cada vez se aproximaba más, sino mi cuerpo y mi mente empezaban a alertarme. El vello de mi piel se erizaba cada vez que  veía a David, y tal vez fuera esa aura de misterio… o tal vez algo más.

—¿Desmayada? —preguntó con interés. Algo me decía que mentía.

—Olvídalo, necesito descansar —dije para calmar el nerviosismo de ambos. No iba a llegar a nada insistiéndole a David, indirectamente, que me contara la verdad.

O empezaba a abrir más los ojos, o mi mundo iba a cambiar tomándome desprevenida. Si debía ver mi vida como algo totalmente fuera de lo racional, así sería.
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Es un capitulo corto, pero creo que se llevan un nuevo sabor de boca diferente al que tenían de Jenyfer.
Muchísimas gracias a Kuroneko, Michelle D., A la chica Anónima xD (si tienes un blog debes pasármelo) y a Karen Dekker. De verdad que gracias por odiar y amar a David a la vez, xD.
Antes de irme recomiendo la novela de mi amiga Karen que quiere seguir escribiendo http://elquintoelemento-web.blogspot.mx/. Aquí esta su blog para que se pasen.

miércoles, 11 de abril de 2012

Capitulo #21 "Asesino"

—¡Jenyfer! ¡Despierta!

El grito me despertó. Aún resonaba en mi oído la voz aguda de mi madre, quien había tenido que tirarme un vaso lleno de agua para que despertara.

—¡Esta fría! —exclamé.

—¡Jenyfer, parecías una completa loca! —dijo mi madre ayudándome a levantarme.

Mis piernas temblaban y reclamaban que alguien más ayudara con mi cuerpo. Sentí la necesidad de ver mis pues.

No había señales de suciedad.

Tenía miedo de que mis sueños fueran como los que pasan en esas películas de terror, en donde el protagonista se despierta y ¡ve que sus pies realmente están sucios porque todo fue real!

De acuerdo, veo demasiada televisión.

Mis cuerpo, exteriormente, no daba señales de haber vivido aquel sueño, pero mi corazón estaba latiendo con fuerza. Estaba tan acelerado como si hubiera corrido un maratón…

—¿Jenyfer? —llamó mi mamá. Al parecer me había perdido en mi mente.

—¿Si?

—Oh nada, solo trata de dormir… —se despidió.

Quería un beso de buenas noches como si fuera pequeña. Y me regañé por ser tan inmadura.

El silencio de la noche estaba siendo reconfortante. Los grillos cantaban en el jardín, y de vez en
cuando se escuchaba un pájaro.

Traté de matar el tiempo imaginando caras en el oscuro techo. En este momento no quería pensar en el significado de mi sueño. Mucho menos en David.

***

Las primeras luces del amanecer ya empezaban a iluminar la habitación. ¡Ya imaginaba las ojeras que tendría! Pero ganaba más el miedo. El miedo a soñar.

Era un día más de escuela. Me levanté como siempre y seguí mi monótona rutina.

Llegó la clase de gimnasia y tuvimos que salir al campo. Odiaba esta clase, sobretodo por el esfuerzo que suponía.

Sentí la necesidad de irme y saltármela, así que seguí mis instintos. Tal vez no siempre acertaba en lo que hacía pero si me arrepentía, ya sería después.

Fui directamente hacia los baños de las chicas y me adentré ahí. No quería perderme una clase en ese lugar pero no tenía a donde ir.

Bajé la tapa del inodoro y me senté. Estaba dispuesta a relajarme un poco y dormir lo que no había podido. ¡Qué ridículo, en un baño! No importa, mientras pueda…

Alguien tocaba la puerta.

—¿Si? —pregunté.

—¿Jenyfer? —preguntó una voz femenina.

Me apresuré a salir del baño. Era vergonzoso estar hablando normalmente mientras, tal vez, la chica pensaba que estaba haciendo mis necesidades. Casi solté una carcajada.

—Te busca alguien allá afuera… Un chico —dijo.

Le di las gracias y salí. Rogué al cielo para que fuera Peter.

—Con que saltando clases ¿eh?

Maldita suerte que tengo.

—No te incumbe, David. ¿Qué quieres? —pregunté intentando sonar más que grosera.

—Platicar. Creo que ayer dejamos pendiente algo.

—No veo qué cosa. Digamos que está aclarado: tu y yo no debemos seguir hablándonos ni nada
que se le parezca.

—¡No seas infantil, Jenyfer! Es la cosa más absurda… ¿Tu novio ya te lo prohibió? —preguntó tenso.

—A diferencia tuya, él si es una buena persona.

—Claro, espero que lo beses igual que a mí... —contestó con sarcasmo.

Su comentario, molesto, me hizo pensar. ¿Cómo lo besaba?

No entiendo eso de besar de diferentes formas…

Claro, las sensaciones al besar a David fueron diferentes de las que con Peter pero eso era por… las formas de sus labios, supongo.

—Pasé una mala noche, deja de molestarme —le supliqué a David. Los pasillos se extendían y parecían interminables. Mis ojos estaban secos y necesitaban de una buena siesta. Sentí un ligero mareo y entonces…

—¿Jenyfer? —preguntó David. Su voz se escuchaba angustiada, pero tal vez solo había sido un reflejo.

Comenzaba a ver borroso, y entre tanto movimiento en mi cabeza, recordé que no había desayunado nada. Conmigo traía solo aquel sueño que me embriagaba de miedo.

No quería dormir.

—Asesino —mascullé.

La palabra había salido de mis labios sin pensarlo. Sabía que los sueños era meramente invenciones de nuestra mente, pero algo en ellos, en los míos, se sentía real.

Vi lo ojos de David abrirse y desvanecerse frente a mí.

O David acababa de irse como si fuera humo, o yo estaba demasiado mareada. Estos síntomas no eran exactamente por no haber dormido o comido…

Mi cuerpo parecía ir y venir en todas direcciones, yendo de un lugar oscuro hasta aquí y de regreso.

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HELLO!
Gracias por todo el apoyo, :)

De verdad que sus comentarios me sacan una sonrisa. Cuando veo que ponen que les gusta mi novela, no saben ni cómo me siento, xD.

Hago esto de corazón y aunque no tenga mil comentarios sé que tengo a unas personas maravillosas que leen esta novela.

¿Saben?, siento que no hago esto en vano. ¡Qué Dios l@s bendiga!

miércoles, 4 de abril de 2012

Capitulo #20 "Que el cielo me ayude"

—Egoísta —dije antes de salir del auto.

—¿Egoísta? ¿Cómo puedes decir eso cuando nos besamos de esa manera? ¡Diablos, Jenyfer, no te entiendo! ¡En nada!

En un pestañeo David ya estaba frente a mí. Ahora se suponía que él no me entendía. Qué absurdo porque creí que era al revés.

Veía como su expresión era seria pero no confundida. Si él creía que iba a recibir sus besos o cumplidos de manera fácil, estaba equivocado. No me estaba poniendo difícil, pero tenía que tener un poco de más orgullo.

—Se supone que no debes besar a una chica que ya tiene novio… No es correcto —dije.

—Tú también me besaste —me recordó. Lo odiaba por no ser condescendiente conmigo. Jamás había hecho algo que me agradara. Aunque tenía que admitir que no era grosero, al menos no conmigo. Siempre era distante, pero luego… luego me besaba. ¿Entonces cuál es la relación que tenemos?

Debía mantener mis sentidos bien abiertos. Debía pensar en qué contestarle. Porque aunque fuera sencillo, mi cerebro no funcionaba del todo bien con David cerca. Pero aun así, no es correcto tener este tipo de sensaciones cuando sé que Peter está ahí. Para mí.

—David —dije—, no puedes hacerme esto. Tengo novio al cual quiero serle fiel ¿entiendes?

David me miró confundido. No sé si se estaría burlando de mí por hacerme parecer una santa. En realidad no me importaba mucho, tenía que cuidar mis sentimientos. Al final, las heridas del corazón y del alma son las que más duelen.

Empecé a caminar sola mientras rogaba al cielo porque David no me siguiera.

Escuché que alguien gritaba mi nombre a lo lejos. Volteé en todas direcciones y vi a Henry. ¡Gracias al cielo!

—¡Jenn! —gritó Henry más cerca de donde yo estaba. Por un lado me sentía aliviada de que llegara mi salvador pero por otro, no quería que me viera con David y verme enredada en una serie de preguntas sobre “por qué” ó “cómo”.

—¿Qué haces por aquí Henry? —pregunté intentando no sonar nerviosa.

—Hmm, no eres a la única que le gusta este parque… pero, esa no es la pregunta en sí y lo sabes —. Miró con disimulo a David.

—Ya lo sé, y no quiero preguntas… —rogué.

—Bien…

—¡Hey, Henry! —interrumpió David. ¡Él y su gran boca!

—Hmm, hola —saludó tímidamente Henry. Creo que a Henry nunca le va a terminar de agradar David. O creo que nadie… Siempre fue muy protector con Anna y conmigo.

—¿Qué haces por aquí? —preguntó David.

—Lo usual, caminar —dio una sonrisa tímida.

—Supongo. ¿Sabes?, justo antes iba a acompañar a Jenyfer a su casa pero es tan testaruda. Le podría pasar algo.

¿A qué venia todo eso? ¿Le preocupaba?

¿Por qué me siento como una niña pequeña a la que su mamá le pasa el chisme a su papá por desobedecerla?

—He caminado por este parque miles de veces —me defendí.

—Bueno, ya. Yo la acompañaré desde aquí, David. No te preocupes —empezó a calmar la situación Henry. Hasta había sonado muy seguro de si mismo.

Henry dio un pequeño adiós con su mano hacia David y me tomó del brazo para que empezáramos a caminar. Pensaba en voltear y ver la cara de David, pero sabía lo que Henry diría.

—Jenyfer, o es David o es Peter…

Desde ahí seguimos el camino a casa en silencio. Me puso a pensar. Hasta mi amigo sabía que yo estaba confundida.

Nada cobraba sentido cuando estaba con David. Es como si fuéramos solo él y yo. Y estaba mal. Muy mal. ¡¿Por qué no terminé con Peter?! Sería más fácil pensar si supiera que, hiciera lo que hiciese, no estaba traicionando a Peter.

La puerta de mi casa parecía casi desconocida.

Ni siquiera me despedí de Henry, él sabía que cuando pensaba, yo estaba como en un estado de shock. Eso solo pasaba cuando de verdad pensaba…

Abrí la puerta y entré.

Me dejé caer en el sillón.

¿Por qué tenía que ser una casa tan grande y vacía?

Mi vida, la que no era emocionante, se estaba convirtiendo en una montaña rusa.

Me quedé dormida.

Escuché gritos.

No de debilidad. Sino de furia.

Sentí el dolor de mis pies y los miré, de pronto me di cuenta de que estaba
descalza en una especie de campo.

A lo lejos podía divisar tumbas.

—¡Jenyfer! —gritaron. Reconocía la voz de algún lado.

Mientras yo seguía corriendo, la voz me volvía a llamar. Sabía que me iba a alcanzar. Sabía que esta noche iba a morir. Mis fuerzas se estaban esfumando. Presentí que mis pies estarían sangrando pero para qué verlos si me iba a desmayar en cuanto mis sospechas fueran ciertas.

¿Qué estaba haciendo yo aquí?

¿A qué hora me levanté y empecé a correr hacia unas tumbas?

Algo se posó delante de mí. Podía reconocer el perfume…

David.

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Gracias a Kuroneko, Nadia y Annalie por animarme. Ustedes, chicas, me dan en serio las ganas de seguir. :)

Espero que les guste…

martes, 20 de marzo de 2012

¿Aún hay alguien aquí?

HOLA!

Si, lo sé, soy una persona tan irresponsable por no hacerme cargo de mi novela hasta estas fechas pero ¡OH POR DIOS!, este semestre esta pesadito, xD. En fin, no quiero excusarme, sé que debo estar súper agradecida con las personas que leen mi novela, pero he tenido montones de tareas y ahora estoy en exámenes. Gracias a Dios ya entraremos a vacaciones de semana santa y actualizaré… ¡Sí, ACTUALIZARÉ, SUBIRÉ NOVELA! Pero quiero saber si siguen aquí. Comenten por favor, :).